¿Y si no tengo daños estéticos?

Buena pregunta. Para quién no sepa de que vamos a hablar, los daños estéticos son los que se producen al realizar un trabajo de reparación en una tarima, un alicatado o una pintura que tiene cierta antigüedad y no podemos reponer con el mismo material.

Un caso conocido.

Seguro que todos hemos sufrido un suceso similar o conocemos a alguien al que le ha pasado. Por ejemplo, el vecino de abajo nos dice que le estamos mojando, llamamos al seguro, envía un fontanero que, tras mirar un poco, decide rompernos los azulejos de la bañera para localizar la válvula y repararla.

En este punto hay varios escenarios. El primero y el ideal, es que la fuga estaba en la válvula y la única manera de repararla era con esa maniobra. Además, tenemos contratada en nuestra póliza la garantía “Restauración estética”, «Daños estéticos» o similar, por lo que nuestro seguro nos ofrece la posibilidad de sustituir el alicatado completo del cuarto de baño. Fijaros que este es el ideal y, aun así, nos toca demoler nuestro cuarto de baño que quizá solo tiene unos pocos años y nos encanta. No es plato de buen gusto para nadie.

Cuando la solución no es llegar y romper

Pero existen otros escenarios menos halagüeños. Por ejemplo, el origen no estaba en el plato de ducha, si no en el alicatado mal sellado, en un grifo mal ajustado, o incluso en una tubería de desagüe que se conecta con el bote sifónico. Y a nosotros nos han roto un azulejo y no tenemos contratada la garantía “Restauración estética” (Daños estéticos) o no tenemos capital suficiente para cubrir todo el siniestro. O sea que el fontanero se equivoca y nos toca pagar.

¿Existía otra solución?

Hace años esto era lo más normal del mundo y ninguno nos planteábamos otra solución. Mala suerte, tocaba pensar. Pero hoy en día no es así. Gracias a la tecnología existen varias soluciones técnicas no invasivas (o sea que no hay que romper nada para utilizarlas) que evitan gastos u obras innecesarios.

Las más comunes son las siguientes:

  • Geófono: es un aparato electrónico con el que podemos “escuchar” las fugas de agua. Se utiliza para localizar fugas en tuberías de presión y su mayor defecto es que es inservible en zonas con mucho ruido ambiente.
  • Cámara termográfica: con este dispositivo podemos ver las temperaturas de los materiales, muy útil para localizar fugas en tuberías calientes (calefacción o agua caliente) aunque también se le da uso para tuberías frías.
  • Gas trazador (hidrógeno): este es un tipo de intervención que se realiza en dos fases. En primer lugar, se llena una instalación (por ejemplo, la de agua corriente de la vivienda) con este gas. Al ser muy liviano saldrá por la fuga de la tubería y se podrá detectar con el detector de gases. Es la técnica más precisa para instalaciones estancas.
  • Cámara de TV para pocería: esta solución implica utilizar un camión cuba para limpiar arquetas y colectores, para después introducir una cámara que podrá localizar una posible rotura o descuelgue que esté produciendo una fuga. Además, se puede grabar en vídeo y utilizar este para revisar las instalaciones.

¿Qué puedo hacer si ya me han roto y no lo reparan?

Es posible demostrar fácilmente si una localización de avería se ha realizado de manera correcta o si podía haberse utilizado una solución alternativa que supusiese que no nos tuvieran que romper el cuarto de baño entero o la cocina.

En WeDoIt nos dedicamos a gestionar reclamaciones a empresas reparadoras y aseguradoras, cuando consideramos que la manera en que se han enfocado los trabajos ha supuesto un perjuicio para nuestro cliente.

Infórmate sin compromiso y cuéntanos tu caso. Nosotros podemos ayudarte.

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