Qué se tiene en cuenta en una tasación inmobiliaria.

tasación inmobiliaria

Una tasación inmobiliaria consiste en la valoración, por parte de un perito, de un inmueble para definir su valor en el mercado. El precio del inmueble va a depender de muchos factores. A continuación veremos los más importantes.

Superficie.

A la hora de hacer una tasación inmobiliaria, obviamente, la superficie resulta un factor determinante. No obstante, el precio por metro cuadrado variará enormemente dependiendo de otros factores que veremos a continuación.

Ubicación y valor de los inmuebles del entorno.

Cuando hablamos de ubicación, podemos referirnos a ubicación geográfica o ubicación del inmueble dentro de un edificio.

El lugar geográfico donde está situado influirá de forma directa en su valor. Como bien sabemos, unas localidades o zonas son más caras que otras. Esto suele atender a factores como: facilidad y cantidad de acceso a diferentes formas de transporte público, cercanía de servicios públicos de sanidad y educación, proximidad de zonas comerciales y de ocio, seguridad pública, contaminación, ruido y/o cercanía a lugares de interés general como pueden ser la playa, el casco histórico de una ciudad o lugares donde se celebran fiestas populares, entre otros.

En el caso de la ubicación dentro del edificio, sabemos que no tiene el mismo valor un bajo que un ático, de la misma manera que el precio puede variar dependiendo de si es un piso que da al norte o al sur, ya que esto influirá en su eficiencia energética, concepto que veremos más adelante.

En cualquier caso, también resultará determinante el valor de las viviendas de la misma zona, que servirá como referencia para tasar de forma razonable el inmueble.

Tipo de vivienda.

La tasación inmobiliaria varía según el tipo de vivienda. No es lo mismo, por ejemplo, un chalet que un piso. Ambos tienen sus ventajas e inconvenientes que tendrán que ser valoradas por el perito.

Eficiencia energética.

Aquí podemos tener en cuenta diversos factores como la orientación, el aislamiento, las instalaciones y la iluminación de la vivienda.

Por ejemplo, la orientación influye en la cantidad de luz y calor que recibe del sol a lo largo del día. Por lo tanto, tendrá una incidencia directa en la factura de energía necesaria para iluminar y mantener la temperatura ideal de la vivienda e influirá en la eficiencia energética. Cuanto mayor sea esta, mayor podrá ser el precio del inmueble.

En este sentido también hay que atender a las ventanas y a su capacidad aislante. Ya que unas buenas ventanas permiten retener mejor la temperatura, reduciendo la factura proveniente de la calefacción o el aire acondicionado.

Distribución del espacio.

La distribución del espacio influye en la cantidad de metros cuadrados aprovechables. Por ejemplo, una vivienda con un hall de entrada o un pasillo excesivamente grande puede tener menos valor que un piso más pequeño pero con el espacio mejor aprovechado.

Antigüedad.

Por norma general, una vivienda de obra nueva tiene mayor valor que una de segunda mano, a no ser que se trate de un inmueble catalogado como histórico o se encuentre en una ubicación privilegiada.

Estado general

Básicamente, se valora si la vivienda necesita reformas para ser habitable y si ha pasado la inspección técnica de edificios. Lógicamente, la necesidad de reformas reducirá el valor final.

Ascensor

En viviendas de obra nueva no tendremos problema, pero muchos edificios antiguos no cuentan con ascensor, lo que, como es lógico influirá negativamente en su valor.

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