Qué hace un perito calígrafo

perito caligrafo

Como ya comentamos en el post sobre los tipos de peritos, no debe confundirse la caligrafía con la grafología. La RAE define al caligrafía como el «conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona», lo que coloquialmente llamaríamos ‘la letra’. Por su parte, la grafología es una pseudociencia cuyo fin es determinar la personalidad de un individuo en base a su caligrafía. Tanto el perito calígrafo como el grafólogo examinan lo mismo, pero con fines totalmente diferentes.

¿Cuando se necesita un perito calígrafo?

Cuando un perito calígrafo examina un texto manuscrito no lo hace con la intención de crear un retrato de la personalidad de su autor. Su objetivo es certificar la autoría del texto o, en caso de que no haya un autor conocido, averiguar su identidad comparándolo con posibles autores. Entre los casos más comunes podemos encontrar el de determinar si una firma es auténtica o ha sido falsificada.

¿En que consiste el peritaje caligráfico?

Los peritos se basan en las formas de la escritura para dictaminar las autorías de los textos. No es una tarea sencilla, puesto que la escritura manual no es algo exacto que hagamos de manera totalmente precisa. Por lo que es muy difícil que escribamos la misma palabra siempre con las mismas formas exactas. No obstante, la escritura tiene una parte mecánica que nuestra mano realiza de forma casi automatizada e inconsciente, y esto provoca que, a pesar de que no siempre escribamos las palabras calcadas, se puedan observar ciertas tendencias que se repiten cada vez que escribimos.

Los peritos son capaces de detectar estas tendencias y certificar que diferentes textos pertenecen a la misma persona. Estas tendencias pueden ser, por ejemplo, el tamaño de la letra, la predisposición a inclinar ciertos caracteres, a escribir las minúsculas de una determinada forma o la propensión a escribir renglones torcidos. Incluso detalles como apurar mucho los márgenes o dejar poca separación entre renglones. Hay muchos matices que definen la forma de escribir de una persona y que delatan la autoría de sus manuscritos.

El material también es importante

Aunque no sea un tema estrictamente caligráfico, el perito también debe prestar atención al material que conforma el texto. Nos referimos al papel y a la tinta. Puede que el material, a priori, no tenga importancia para su objetivo, sin embargo puede arrojar información muy relevante. El uso de diferentes tintas puede determinar que el documento se realizó en distintas fechas o que fue modificado; el estado de un documento puede indicarnos si su antigüedad corresponde con la fecha que se le atribuye; e irregularidades o desgastes en el papel pueden indicar que algo fue borrado. En un caso de falsificación de contratos, puede resultar relevante el simple hecho de que se use un papel diferente al que se utiliza habitualmente para esos contratos. En ocasiones, las habilidades del perito tienen que ir un poco más allá de la mera caligrafía para dictaminar la autenticidad o la autoría de un documento.

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