Qué es un dictamen pericial y para qué sirve

dictamen pericial

Un dictamen pericial es un documento que recoge, de manera concisa y breve, la opinión de un perito especialista sobre unas cuestiones determinantes para la resolución de un caso.

Como ya contamos en otro post, en el que hablábamos sobre qué función tiene un perito, se requiere de su servicio cuando hay que dirimir sobre cuestiones que requieren un conocimiento técnico específico. En estos casos solo un perito especialista está capacitado para hacer una valoración mediante el citado dictamen pericial.

¿Qué contiene un dictamen pericial?

Dejando de lado aspectos de forma como destinatario, firma o fecha; podemos resumir el contenido del dictamen pericial en tres partes principales: el objeto de la pericia, la descripción del procedimiento y las conclusiones.

El objetivo de la pericia es el tema sobre el que trata el dictamen y por qué es necesario dicho documento.
La descripción del procedimiento se refiere al metodología utilizada para la realización del informe. Aquí deben exponerse los conceptos técnicos y/o cálculos necesarios, así como la justificación de porqué se han utilizado dichos conceptos.
Las conclusiones recogen el resultado obtenido y la valoración imparcial del perito en base a los datos objetivos recabados durante el proceso.

El dictamen debe ser un documento escrito, pero puede incluir información anexa como fotografías, materiales u otros documentos que ayuden a justificar la valoración del perito o facilitar su exposición.

¿Qué valor tiene el dictamen en un juicio?

En el caso de que sea necesario llegar a los juzgados, hay que tener en cuenta que el dictamen pericial no es una prueba definitiva y no puede sustituir la labor judicial. De hecho, un juez no está obligado por la ley a tomar el dictamen en consideración ni a dictar sentencia según lo que recoja un informe pericial. Sin embargo, este se podrá apoyar en él siempre y cuando sea necesario para determinar el hecho que se esté juzgando.

Dentro de un juicio el perito es un tercero imparcial e independiente a las causas del juicio. Puede ser solicitado por el juez como apoyo o por alguna de las partes como prueba. Cuando esto último sucede, hay que tener en cuenta que la otra parte también puede solicitar una prueba pericial. Será labor del juez decidir a cuál se acoge en caso de que aporten conclusiones diferentes.

¿Y si una de las partes no está de acuerdo con el dictamen?

En el caso de que el dictamen sea aceptado en el juicio y alguna de las partes no esté de acuerdo con él, existe la posibilidad de objeción. Es decir, intentar demostrar que el peritaje no es válido. Para que un dictamen sea válido, sus conclusiones tienen que estar basadas únicamente en datos objetivos. De manera que no quede lugar a dudas de que la valoración no es una simple opinión, si no que tiene un fundamento científico. Por este motivo, las objeciones pueden basarse en buscar errores o irregularidades en el procedimiento del peritaje para desmontar su validez.

¿Qué valor tiene un dictamen fuera de un juicio?

En el caso de que tengamos un conflicto, un peritaje puede servirnos como herramienta de negociación para evitar un juicio. Imaginemos que hemos tenido un accidente de coche y no se ha resuelto de manera amistosa quién ha sido el culpable. De manera que se terminará decidiendo en el juzgado. Solicitar un peritaje que demuestre que el causante fue la otra parte, puede servirnos para negociar con ella y llegar a un acuerdo sin necesidad de llegar a juicio, ahorrando costes y tiempo.


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